Con las altas temperaturas, muchas personas recurren a ventiladores para refrescar sus habitaciones. Sin embargo, la mayoría los coloca de manera incorrecta, limitando su efectividad. La función principal de un ventilador no es bajar la temperatura del aire, sino moverlo para acelerar la evaporación del sudor y hacer que el calor sea más tolerable. Expertos en ventilación doméstica recomiendan ubicarlos estratégicamente para mejorar el flujo de aire y dormir mejor.

Ubicación junto a una ventana: una de las formas más efectivas es colocar el ventilador cerca de una ventana. Por la tarde o cuando el cuarto está muy cerrado, apúntalo hacia afuera para expulsar el aire caliente acumulado. Por el contrario, si afuera está fresco —especialmente por la noche o madrugada—, oriéntalo hacia adentro para introducir aire fresco a la habitación.

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Una vez que el cuarto se haya refrescado, reubica el ventilador en una esquina apuntando en diagonal hacia la cama, nunca directo al rostro. Esto evita efectos secundarios como resequedad de garganta, irritación ocular o congestión nasal.

Sistema de dos ventiladores: si dispones de dos aparatos, puedes crear un efecto de túnel de aire que enfría más rápido. Coloca uno en una ventana expulsando aire caliente y el otro en la puerta o ventana introduciendo aire fresco. Esta ventilación cruzada mejora significativamente la circulación.

La altura también importa. Si el aire caliente se concentra en la parte superior de la habitación, un ventilador elevado del piso ayuda a moverlo. Si el piso está más fresco —como en plantas bajas— un ventilador bajo puede aprovechar ese aire más frío circulante.