La producción de papa en México enfrenta una de sus etapas más difíciles, afectada por el calor extremo, la proliferación de plagas y el estrés hídrico, principalmente en regiones agrícolas clave como Sinaloa y Sonora. Esta situación limita la oferta local y provoca un incremento en la compra de papa importada, especialmente desde Estados Unidos, según la Confederación Nacional de Productores de Papa (CONPAPA).
Durante el último ciclo agrícola, se registraron rendimientos por debajo de lo esperado debido a las altas temperaturas que alteraron el desarrollo del tubérculo y facilitaron enfermedades. Por otro lado, el problema no es solamente climático: los productores redujeron las hectáreas sembradas tras enfrentar pérdidas económicas por sobreoferta en años anteriores, lo que contribuye aún más a la disminución de la producción nacional.
La dependencia creciente de la papa extranjera ya es palpable en supermercados, centrales de abasto y cadenas comerciales. Los datos de CONPAPA revelan que México ha superado las 190,000 toneladas importadas desde Estados Unidos, un volumen que continúa en ascenso desde la autorización plena en 2022 para la entrada de papa fresca estadounidense al mercado mexicano. A su vez, organismos estadounidenses prevén un aumento en las exportaciones hacia México en los próximos años.
Esta dinámica afecta directamente a la industria alimentaria nacional, en particular a restaurantes, cadenas de comida rápida y productores de botanas, quienes podrían sufrir por los cambios en la disponibilidad y precios del tubérculo mexicano. La menor producción local podría tensionar la cadena de abastecimiento, llevando a una mayor presencia de papa importada durante los meses más críticos.
CONPAPA advirtió también sobre el riesgo del estrés térmico e hídrico en cultivos, problemas que afectan especialmente a la papa, pues es un cultivo muy sensible a la variación de temperatura y de agua. El impacto en la producción en Sinaloa, motor esencial de la industria papera del país, representa un desafío para mantener la oferta doméstica y evitar un incremento en el costo del producto para el consumidor final.

