Un atentado suicida con coche bomba atentó contra un tren militar en Quetta, la capital de la provincia de Beluchistán, en el suroeste de Pakistán, provocando la muerte de al menos 24 personas y dejando heridas a más de 80. La explosión afectó un convoy que transportaba soldados hacia un evento religioso, causando además daños significativos a varios vagones y vehículos cercanos.

Según reportes locales, la detonación tuvo lugar cerca de Chaman Patak y fue lo suficientemente potente como para volcar algunos vagones y provocar incendios. La explosión también estalló ventanas de edificios próximos y generó una intensa columna de humo visible a distancia. Las autoridades activaron el estado de emergencia en los hospitales públicos de Quetta, donde se solicitó al personal médico permanecer en alerta para atender la emergencia.

El grupo separatista Ejército de Liberación de Beluchistán se atribuyó la responsabilidad del ataque. Este movimiento viene incrementando sus acciones en la región, que limita al oeste con Irán y al norte con Afganistán, y que atraviesa tensiones derivadas del desarrollo del Corredor Económico China-Pakistán. Ese plan conecta la región china de Xinjiang con el puerto de Gwadar en Beluchistán, un punto estratégico que ha convertido a trabajadores chinos en blanco frecuente de ataques por parte de grupos insurgentes.

El atentado se suma a una serie creciente de incidentes violentos en esta provincia, donde las disputas separatistas y la oposición a proyectos de infraestructura han generado un clima de inseguridad persistente. La explosión, que causó la atención internacional, refleja la compleja situación política y de seguridad que enfrenta Pakistán en esta zona fronteriza.