El papa León XIV sostuvo una vigilia en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona donde llamó la atención sobre la violencia que sufren las mujeres, advirtiendo que muchas veces desemboca en feminicidios. El pontífice abordó este problema al responder a una joven que sufrió violencia familiar, enfatizando la necesidad de reconocer este clima tóxico dentro de las relaciones familiares.
En este acto, al que asistieron decenas de miles de personas, el papa también resaltó la urgencia de incluir la salud mental como prioridad en los sistemas sanitarios. Habló de esta problemática como un malestar invisible que afecta especialmente a la juventud, y animó a cultivar espacios de silencio y pensamiento crítico para enfrentar una sociedad que prioriza el rendimiento y la imagen personal por encima del bienestar integral.
León XIV dirigió su mensaje desde la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, donde fue recibido por el cardenal arzobispo Juan José Omella para una homilía y un momento de recogimiento. Allí recordó que las "noches" de la vida, incluso las más oscuras, son oportunidades para la transformación y el renacer, tanto a nivel personal como social.
El papa hizo un llamado a construir una sociedad que respete la dignidad de todos sus miembros, sin juicios sobre las dificultades personales, resaltando que España debe ser un espacio acogedor donde cada persona sea valorada en su dignidad. La jornada culminó con testimonios, música y un diálogo con jóvenes, que puso en evidencia las preocupaciones actuales sobre la violencia, la salud mental y el sentido de comunidad.
Este discurso en Barcelona siguió a hitos previos de su visita a España, incluyendo su histórico mensaje al Congreso de los Diputados en Madrid, donde advirtió que las armas no son el camino para una paz duradera, reafirmando su compromiso con la justicia y la defensa de los más vulnerables.

