Estados Unidos lanzó ataques militares en el sur de Irán con el propósito declarado de proteger a sus fuerzas de amenazas, justo cuando las delegaciones de ambos países se encontraban en Qatar negociando un posible acuerdo de paz. El Comando Central estadounidense informó que sus acciones respondieron a intentos iraníes de colocar minas y a la presencia de sitios de lanzamiento de misiles.

El ejército estadounidense precisó que sus operaciones se realizaron en «autodefensa», un argumento que usó para justificar los bombardeos contra embarcaciones y emplazamientos militares iraníes. A pesar de un alto el fuego vigente desde abril, las tensiones no desaparecen y el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní condenó las acciones de Estados Unidos como una «violación flagrante» de ese acuerdo.

Por otro lado, fuentes iraníes reportaron que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica realizó previamente un ataque en alta mar contra un barco, lo que habría contribuido a la escalada que derivó en el reciente bombardeo estadounidense. Varios miembros de la Guardia habrían muerto en esta confrontación. El CENTCOM, sin embargo, afirmó que sus fuerzas actúan con moderación para respetar el alto el fuego mientras defienden a sus tropas.

Simultáneamente con este episodio bélico, una delegación iraní compuesta por representantes de alto nivel, incluyendo al ministro de Asuntos Exteriores y al presidente del Parlamento iraní, se reunió en Doha para discutir los obstáculos que aún impiden alcanzar un acuerdo de paz definitivo con Estados Unidos. Desde su lado, el entonces presidente Donald Trump aseguró que las negociaciones avanzaban de manera «satisfactoria» y afirmó que solo se aceptará un acuerdo integral o ningún acuerdo.

Este contexto se da en un momento de creciente inestabilidad regional, donde también Israel mantiene intensos bombardeos contra Líbano, ampliando su campaña, lo que profundiza la crisis humanitaria en la zona.