El general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor de Israel, confirmó que no existe un alto el fuego para las tropas israelíes desplegadas en el Líbano y que las fuerzas continúan respondiendo a cualquier amenaza que surja. Durante una visita a una base naval en Haifa, Zamir destacó que el ejército israelí está ampliando su margen de acción para actuar con libertad operacional en la región, pese a la coyuntura tensa con Hezbollah.

Desde la instauración del alto el fuego en el Líbano, Israel ha reducido sus fuerzas en el sur del país, pero mantiene incursiones y ataques aéreos, que incluyen operaciones contra vehículos y posiciones terrestres. En la última jornada, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) interceptaron dos cohetes lanzados desde territorio libanés, el primer ataque transfronterizo reconocido públicamente por Hezbollah desde principios de semana. Este grupo chií, respaldado por Irán, justificó los disparos como una respuesta a la presencia militar israelí cerca de la frontera norte.

La reacción israelí no se hizo esperar. El embajador israelí en Estados Unidos subrayó que la interceptación evitó un posible ataque mortal contra civiles y destacó que el acto violaba el acuerdo alcanzado mediante mediación estadounidense, que condicionó el cese de ataques a cambio de no atacar Beirut. Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que Israel respondería ante nuevas agresiones transfronterizas.

Además de los cohetes, hubo ataques con drones israelíes en el área de Khalde, al sur de Beirut, que afectaron vehículos y dejaron heridos. Estas acciones representan la operación más cercana a la capital libanesa desde que el presidente estadounidense Donald Trump solicitó a Israel abstenerse de atacar Beirut. En otro incidente relacionado, un ataque israelí en una carretera próxima a la ciudad de Tiro causó la muerte de seis personas, entre ellas sirios y palestinos, mientras que un bombardeo contra una ambulancia en Chehour acabó con la vida de dos médicos.

El Ejército libanés confirmó también la muerte de un soldado por un ataque aéreo israelí en una carretera, reflejando la creciente gravedad del conflicto y la fragilidad del alto el fuego vigente.

En paralelo, el general Zamir resaltó la función de la Armada israelí para proteger la soberanía y la frontera marítima nacional, en medio de un escenario de alta tensión que involucra a diversos actores en la región y la permanente amenaza de escalada entre Israel y Hezbollah.