La detención de Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa, en El Paso, Texas, rompió la aparente calma en las relaciones entre México y Estados Unidos. El operativo, calificado por especialistas y actores involucrados como un secuestro, ha marcado una serie de desencuentros diplomáticos que persisten desde entonces.
El traslado de Zambada no fue un arresto convencional. Según testimonios judiciales, fue engañado para acudir a una reunión en Culiacán donde Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” y líder de una facción del cártel, organizó un entramado para sacarlo de México con sedantes y bajo custodia. Esta maniobra, descrita como de “secuestro de película”, derivó en la operación que terminó con la captura de “El Mayo” en territorio estadounidense.
La complejidad del caso alcanza además a figuras diplomáticas y políticas. Ken Salazar, exembajador de Estados Unidos en México, negó cualquier involucramiento de su gobierno en el traslado, asegurando que ni el avión ni el piloto ni la operación tuvieron relación directa con sus autoridades.
Por otro lado, la Fiscalía General de la República de México rechazó la versión estadounidense, calificando el hecho como un secuestro que violó la soberanía nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum ha manifestado su preocupación por lo ocurrido, evidenciando el desgaste en la confianza bilateral que provocó la situación.
En este entramado también se encuentra un gobernador con licencia bajo investigación, que ha aportado otro elemento de tensión al escándalo. Mientras tanto, las acusaciones mutuas entre ambas fiscalías evidencian la falta de consenso respecto a la operación y sus responsables.
En cuanto a la participación de Joaquín Guzmán López, se le imputó la planificación y ejecución del traslado clandestino, aunque en sus declaraciones ante la justicia de Chicago distanció al gobierno estadounidense de cualquier autorización o complicidad en el acto.
Este caso, lejos de concluir, sigue siendo un tema sensible que afecta la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y justicia. La captura de un capo emblemático como “El Mayo” Zambada sobrepasa el ámbito del combate al narcotráfico y se convierte en una compleja disputa diplomática cuyo alcance se mantiene vigente.

