En una acción que causó conmoción en Paseo de la Reforma, miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG) derribaron tres grandes esculturas de futbolistas que formaban parte de la exhibición oficial previa al Mundial 2026. Las piezas representaban a jugadores con los uniformes de México, España y Japón y medían seis metros de altura cada una.

Los docentes utilizaron lazos para sujetar las estructuras, las cuales eran metálicas y revestidas con fibra de vidrio y unicel. Tiraron de estos hasta romper los soportes, logrando derribar las figuras ubicadas en distintos puntos del emblemático paseo capitalino. Entre los participantes estuvo Octavio Romero Jerónimo, maestro que había resultado herido en un enfrentamiento con la policía días antes, quien participó activamente a pesar de sus lesiones.

Durante la caída de la escultura con el uniforme de Japón se registró un pequeño altercado cuando un ciudadano empujó a uno de los manifestantes, pero no pasó a mayores. Las otras esculturas cayeron cerca de las avenidas Amberes y Río Danubio. Las piezas vandalizadas fueron creadas por Zion Art, un taller de artesanos de la Alcaldía Iztapalapa, con un peso aproximado de 180 a 200 kilos cada una.

La Secretaría de Turismo de la Ciudad de México aclaró que el costo de las esculturas no corrió por cuenta del gobierno local, sino que fue solventado por HostCity Ciudad de México, organización responsable de la promoción del Mundial en la capital. La administración se limitó únicamente a gestionar la colocación de las figuras.

Tras los actos de vandalismo, fuentes relacionadas con la exhibición anunciaron que las esculturas restantes serán retiradas y se buscará un nuevo lugar para mostrarlas con condiciones de seguridad adecuadas. Además, se informó que la permanencia de las figuras en Paseo de la Reforma, inicialmente programada hasta final de junio, será cancelada prematuramente debido a estos incidentes.