Una multitud se concentró en las calles de Madrid para exigir la renuncia de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, en medio de una creciente crisis política derivada de recientes casos de corrupción vinculados a su círculo cercano. La llamada “Marcha por la Dignidad”, organizada por la asociación Sociedad Civil, reunió entre 40.000 y 80.000 personas según distintas fuentes, incluyendo líderes de partidos opositores como el Partido Popular y Vox.
Durante la manifestación, en su mayoría pacífica, se reportaron incidentes cuando un pequeño grupo intentó romper las barreras que protegen la residencia oficial de Sánchez en el Palacio de la Moncloa. Estas acciones derivaron en enfrentamientos con la Policía que dejaron al menos siete agentes heridos y la detención de tres personas, algunas de ellas enmascaradas, cerca de la carretera que conduce al complejo presidencial.
La movilización refleja la fuerte tensión política que vive el Ejecutivo de izquierdas tras una serie de investigaciones judiciales que afectan a figuras clave. El ex primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero, aliado cercano de Sánchez, está bajo investigación por presuntas actividades ilegales relacionadas con tráfico de influencias y blanqueo de capitales, aunque él niega las acusaciones. Además, el presidente llegó a contemplar su dimisión después de que se abriera una investigación penal sobre su esposa, Begoña Gómez, aunque ambos defienden la inocencia y atribuyen estos procesos a una estrategia política de grupos opositores radicales.

