El juicio contra Luis Lorenzo y Arancha Palomino comienza tras una investigación que indica que ambos mantuvieron a Isabel Suárez, tía del actor, en condiciones de abandono y bajo maltrato en su domicilio de Rivas, Madrid. La anciana murió allí en junio de 2021, tras pasar meses en un contexto marcado por episodios de supuesta retención ilegal y restricción de su libertad.

Las testimoniales de dos cuidadoras contratadas por la pareja revelaron detalles inquietantes. Una de ellas, Otilia, señaló que Isabel se sentía secuestrada, «no la dejaban irse a Asturias» y notaba un trato que le provocaba moretones en el cuerpo. La mujer también denunció que la anciana estaba desnutrida, con la nevera vacía y sometida a prohibiciones severas, como no poder usar el baño principal, teniendo que bajar al sótano para asearse.

La acusación particular, apoyada por la fiscalía, sostiene que Luis Lorenzo y Palomino diseñaron un plan para trasladar a Isabel desde su casa en Asturias hasta Madrid en marzo de 2021. Para ello, lograron que firmara un poder notarial y un testamento favoreciéndolos. Mientras tanto, sus hermanos y sobrinos en Asturias intentaban comunicarse sin éxito, llegando a denunciar su desaparición ante las autoridades.

Además de maltrato y abandono, los acusados enfrentan cargos por estafa, al apoderarse presuntamente de los ahorros de Isabel. De acuerdo con los testimonios, Arancha Palomino controlaba rigurosamente la alimentación de la anciana y prohibía que las cuidadoras facilitaran contacto con familiares o que le dieran ciertos alimentos. En un caso, la cuidadora fue reprendida por dejarle a Isabel un teléfono móvil para llamar a sus allegados.

Otilia, que trabajó dos semanas cuidando a Isabel en mayo de 2021, también informó que la anciana decía que sus propios sobrinos buscaban quedarse con su dinero. Pese a las denuncias y las pruebas recabadas, la anciana vivió sus últimos meses bajo un control estricto y en condiciones que sus allegados en Asturias calificaron como secuestro.

El inicio del proceso judicial se concreta tras años de sospechas y denuncias familiares, donde se acusa a Lorenzo y Palomino no solo de maltrato físico y psíquico, sino de manipulación financiera y usurpación de la voluntad de Isabel durante su vulnerabilidad.