El porcentaje de trabajadores en Yucatán que no logran obtener ingresos suficientes para comprar la canasta básica alimentaria aumentó durante los primeros meses de 2026. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la pobreza laboral pasó de afectar al 26.5% de la población ocupada en el primer trimestre de 2025 a un 28% en el mismo periodo de 2026.
Este crecimiento refleja un retroceso tras una década de mejoras graduales, pero también revela una tendencia regional, ya que en Campeche y Quintana Roo también subió la pobreza laboral, siendo Campeche el estado con el incremento más pronunciado en la península de Yucatán. La pobreza laboral mide el porcentaje de trabajadores cuyo ingreso por persona no alcanza para cubrir el costo de la canasta alimentaria, un concepto ligado a la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos.
Los datos se basan en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que mide el ingreso laboral promedio dividido entre las personas que integran cada hogar. En Yucatán, si bien el ingreso laboral per cápita había mostrado una tendencia al alza en la última década, entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026 se registró una caída de 0.2%, equivalente a una reducción de aproximadamente 9 pesos por persona.
En detalle, el ingreso laboral medio por persona pasó de 3,706 pesos en el último trimestre de 2025 a 3,735 pesos en el primero de 2026, un crecimiento trimestral discreto pero insuficiente para revertir el aumento de la pobreza laboral en el periodo anual. Este fenómeno evidencia que la recuperación de ingresos no se distribuye de forma homogénea entre la población ocupada.
Respecto a la diferencia por género, el Inegi registró una disminución del ingreso laboral promedio en hombres de un 0.3%, mientras que para las mujeres hubo un aumento de 4.3%. Esto podría indicar una leve mejora en el ingreso femenino dentro del mercado laboral, aunque no basta para mejorar el panorama general de pobreza laboral.
El máximo histórico de pobreza laboral en Yucatán se había dado en 2016, cuando superó el 43%, mientras que el mínimo se había alcanzado en el último trimestre de 2025, con 25.6%. Este repunte reciente representa una alerta sobre el deterioro en el bienestar económico de un sector importante de la población.

