El turismo mundial enfrenta una profunda transformación que va más allá del aumento en la cantidad de viajes o el gasto total. El verdadero cambio estará impulsado por la dinámica generacional que protagonizan, por un lado, la Generación Z y, por otro, los viajeros senior. Según un informe conjunto de Alvarez & Marsal y Google, ambos grupos definirán la próxima “edad dorada” del turismo.

Se espera que para 2050 los viajes internacionales sumen tres mil quinientos millones anuales y que el gasto mundial en turismo alcance los seis billones de dólares. La Generación Z, nacida entre 1997 y 2012, llegará a su máximo poder adquisitivo en ese periodo. Entre los 38 y 53 años, viajará con una visión donde las experiencias, la hiperpersonalización y la flexibilidad serán indispensables. Este grupo considera que viajar no es un lujo, sino una parte fundamental de su estilo de vida, utilizando redes sociales y herramientas digitales para elegir destinos. Además, combinarán el trabajo remoto con el ocio, popularizando el concepto de “bleisure”.

Por otro lado, el envejecimiento global abrirá un mercado en expansión con la creciente población senior. Se prevé que más de mil quinientos millones de personas tendrán más de 65 años, manteniendo una esperanza de vida activa cercana a 20 años después de esa edad. Este segmento representa una sólida contribución al PIB mundial y prefiere invertir en experiencias culturales, premium y de bienestar en lugar de heredar bienes materiales. Estos viajeros disponen de tiempo y recursos para buscar ofertas turísticas más exclusivas y adaptadas a sus necesidades.

Una consecuencia inédita será la coexistencia simultánea de hasta siete generaciones viajando alrededor del mundo, lo que impulsará la demanda de viajes multigeneracionales y de accesibilidad. Las empresas turísticas tendrán que diseñar servicios que respondan a distintos niveles de movilidad, combinando tecnología avanzada con una atención personalizada y humana. Estas tendencias transformarán tanto la oferta turística como la experiencia del consumidor, adaptándose a un público cada vez más diverso y exigente.