La Catedral de Badajoz avanza con el proyecto de construir cuatro sepulturas destinadas a arzobispos en su interior, ubicadas frente a los altares de las capillas de San Blas y de la Virgen de la Antigua. Una de estas tumbas será para Santiago García Aracil, arzobispo de Mérida-Badajoz entre 2004 y 2015, quien falleció en Valencia y actualmente descansa en Penáguila, su localidad natal en Alicante.
El traslado de sus restos desde el cementerio municipal de Penáguila a la catedral está confirmado por las autoridades eclesiásticas, aunque aún no se ha fijado una fecha para efectuarlo. Este arzobispo fue el segundo desde la creación de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, después de Antonio Montero Moreno, cuyo sepulcro está en la concatedral de Santa María en Mérida.
Las obras para preparar estas sepulturas, iniciadas en enero, han contado con un minucioso seguimiento arqueológico que ha permitido documentar el hallazgo de restos óseos, principalmente pequeños osarios y vestigios de estructuras anteriores, sin relevancia especial. El fabriquero Juan Román aseguró que los trabajos han continuado ininterrumpidamente, siempre supervisados por Patrimonio, aunque el informe final sobre estas actividades aún no se ha publicado.
La presentación de estos avances se realizó en rueda de prensa, donde el arzobispo José Rodríguez Carballo y el deán de la catedral, Pedro Fernández Amo, explicaron que estos trabajos forman parte de la conmemoración del 750 aniversario de la catedral, un evento que coincide con las mejoras que se realizan para dignificar el lugar de descanso de futuros y pasados arzobispos.

