El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, fue suspendido con efecto inmediato por la Mesa de la Asamblea de Estados Partes, un órgano ejecutivo que agrupa a 125 países miembros. La decisión se tomó tras una prolongada controversia por acusaciones de conducta sexual inapropiada que se remontan a abril de 2024.

La suspensión, que se mantendrá hasta que el pleno de los países miembros adopte una resolución definitiva, no implica un juicio final sobre la culpabilidad de Khan. El órgano explicó que la medida obedece a la gravedad del caso y al proceso disciplinario en curso, a raíz de denuncias presentadas por una abogada que trabajaba bajo la supervisión directa del fiscal.

El proceso se basa en un informe confidencial elaborado por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de Naciones Unidas (OIOS), además de pruebas y alegatos revisados por un panel independiente de expertos judiciales. Este panel sostuvo que la evidencia disponible no cumplía con el estándar legal para confirmar una conducta indebida, aunque fuentes filtradas indicaron que la ONU encontró indicios que respaldaban las denuncias.

Este contraste entre conclusiones generó divisiones dentro de los Estados miembros, algunos pidiendo el cierre del caso y otros insistiendo en mantener abiertas las investigaciones por la gravedad de las acusaciones. La polémica tomó especial relevancia en un momento delicado para la CPI, que poco antes había solicitado órdenes de arresto contra altos cargos israelíes por posibles crímenes de guerra en Gaza.

La denuncia inicial fue presentada por una exfuncionaria que afirmó ser víctima de relaciones sexuales no consentidas. La investigación comenzó dentro de la Corte, pero fue trasladada a la OIOS meses después para garantizar independencia. La Mesa, compuesta por 21 miembros, decidió finalmente remitir el caso al pleno de la Asamblea para su resolución definitiva, manteniendo toda la documentación en reserva para preservar la confidencialidad.