Un grupo de estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, conocida como Ayotzinapa, tomó la caseta de peaje de Tlalpan, provocando daños en la infraestructura y un intenso congestionamiento vehicular en la autopista México-Cuernavaca. Los jóvenes permitieron el paso libre de vehículos, pero vandalizaron las instalaciones, incluyendo pintas en muros, cristales rotos y daños en el equipo tecnológico.
La protesta, que se desarrolló con los rostros cubiertos, derivó en un bloqueo parcial que generó largas filas de autos atrapados durante horas, sobre todo en los carriles con dirección a la Ciudad de México. La interrupción afectó a numerosos automovilistas que enfrentaron retrasos significativos mientras los manifestantes exigían avances en la investigación sobre los 43 estudiantes desaparecidos en 2014.
Personal de Caminos y Puentes Federales (Capufe) alertó sobre las afectaciones y recomendó manejar con precaución ante el desorden en la vía. Simultáneamente, la Guardia Nacional se mantuvo en el lugar para vigilar la protesta, aunque no intervino para detener el daño a la propiedad. Esta movilización forma parte de un plan de lucha permanente para mantener visible la demanda de justicia por el caso Ayotzinapa.
Las autoridades aún no cuantifican el total de los daños materiales causados en el mobiliario y equipo de la caseta, pero reconocen que son considerables. La toma de esta plaza de cobro representa un nuevo episodio de protesta que impacta en una de las rutas más transitadas hacia el sur del país, afectando tanto a usuarios como a la operación vial y económica de la zona.

