A pocos días de que comience la Copa Mundial de la FIFA 2026 en México, los organizadores enfrentan apuros para ultimar detalles en la capital del país. Destacan trabajos de última hora como la pintura de mallas en amarillo, que antes eran moradas, y la instalación improvisada de ajolotes en bardas y bajo-puentes, una imagen que refleja la premura por dejar todo listo para el arranque oficial del torneo.

El estadio Banorte, antes conocido como Azteca, será el escenario donde la Selección Mexicana enfrentará a Sudáfrica en el partido inaugural. La jornada afectará a las escuelas, ya que los niños y niñas no tendrán clases en todo el país ese día. Sorprendentemente, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió no asistir al evento inicial, lo que ha desatado especulaciones sobre posibles muestras de rechazo popular a pesar de sus altos índices de aprobación en encuestas recientes.

En paralelo al torneo, 18 Festivales Futboleros se preparan para desplegarse en las 16 alcaldías de la Ciudad de México. Estos espacios contarán con pantallas gigantes y estarán diseñados como puntos seguros para encuentros comunitarios y familiares, buscando promover la convivencia y el ambiente deportivo.

En materia económica, se proyecta que la ola mundialista deje una derrama cercana a 3 mil millones de dólares en ciudades clave como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Esta suma representaría aproximadamente el 0.13% del Producto Interno Bruto nacional. Sin embargo, en las calles y hogares de la capital se percibe un ambiente frío, donde la pasión por el futbol todavía no se siente.

Respecto al empleo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó una caída en mayo que asciende a casi 30 mil puestos de trabajo, atribuido a la estacionalidad del sector agropecuario que tradicionalmente reduce la demanda laboral tras ciclos de siembra, mantenimiento y cosecha. No obstante, al cierre de ese mes, el total de empleos registrados alcanzó cerca de 23 millones, una de las cifras más altas históricamente para mayo, con un predominio del empleo permanente (casi 87%), y un crecimiento anual del 1.5% equivalente a más de 346 mil nuevos puestos.

Los sectores con mayor impulso anual fueron transportes y comunicaciones, con un crecimiento del 13.5%, seguido por el sector extractivo y los servicios sociales y comunales. Por entidades federativas, destacan los estados de Hidalgo, Estado de México y Oaxaca, con aumentos superiores al 4% en sus números de empleo formal.