En lo alto del antiguo Cerro de Guadalupe, sitio emblemático en Villahermosa, se encuentra la Quinta Grijalva, un inmueble con más de 130 años que refleja la evolución política y cultural de Tabasco. Construida en 1895, inicialmente fue una residencia familiar emplazada estratégicamente para evitar las frecuentes inundaciones y aprovechar la brisa tropical.

Con arquitectura criolla, la casa destaca por sus corredores amplios, ventanales y jardines con árboles autóctonos y frutales, que conservan la esencia natural de la región. Sus propietarios a lo largo del tiempo han marcado distintas etapas históricas: desde Lorenzo de la Torre hasta Fidencia Fernández Veraud y Francisco J. Santamaría, este último quien la nombró Quinta Isabel y la utilizó como espacio de encuentro político y cultural.

En 1953, el Gobierno del Estado de Tabasco adquirió el inmueble para destinarlo como residencia oficial del gobernador, momento desde el cual fue conocida como Quinta Grijalva, en honor al explorador Juan de Grijalva. Durante más de siete décadas, el lugar albergó reuniones oficiales y decisiones clave relacionadas con la administración estatal.

Actualmente, la Quinta Grijalva se ha reinventado como un espacio cultural público para la sociedad tabasqueña, abierto al arte y la recreación. La casa principal alberga una galería dedicada a la promoción de artistas locales y nacionales, brindando un punto de encuentro para la difusión del arte visual y la cultura regional.

El recinto se compone de jardines y la casa principal, que preservan el patrimonio arquitectónico y natural, consolidándose en un espacio multifuncional que vincula pasado y presente. Así, la Quinta Grijalva no solo conserva la memoria histórica de Tabasco, sino que impulsa la cultura y la convivencia comunitaria.

La Quinta Grijalva es un símbolo vivo en Villahermosa que ha transitado de residencia privada a epicentro político y, hoy, a centro cultural que refleja la identidad y el legado del estado.