Los trabajos de remodelación en el Mercado San Juan de Dios han generado un impacto negativo en la actividad comercial, ya que locatarios reportan una notable caída en sus ventas debido a las dificultades para el acceso y circulación de clientes. La presencia de escombros, desorden y cierres parciales ha provocado que muchos compradores eviten las zonas en obra o acorten el tiempo que pasan dentro del mercado.
Comerciantes reconocen la necesidad de mejorar las instalaciones, pero critican la forma en que se están llevando a cabo las intervenciones. Señalan que falta un plan que minimice las afectaciones a quienes dependen del mercado para su sustento diario, sobre todo en un periodo clave previo a eventos de alta afluencia como el Mundial.
El descontento también se extiende a la gestión municipal, pues los locatarios demandan una comunicación más clara y constante sobre los avances y plazos de las obras. Además, solicitan que las autoridades consideren alternativas para disminuir el impacto económico, ante el temor de que las pérdidas continúen mientras duren los trabajos.
El problema se agrava en áreas como la entrada de Dionisio Rodríguez, donde el material de construcción y los escombros permanecen expuestos, dificultando aún más la llegada de clientes y afectando la imagen del mercado como destino turístico.
La situación mantiene en alerta a los comerciantes que temen no solo por la reducción en sus ingresos, sino también por la falta de apoyos o compensaciones durante el proceso de renovación. La remodelación busca modernizar uno de los mercados más emblemáticos y concurridos, pero el manejo actual genera dudas sobre cómo se reconciliarán las obras con la actividad comercial.

