El coro del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) fue impedido de participar en la ceremonia de graduación del recinto en Carolina, programada para junio. La decisión generó un fuerte rechazo entre estudiantes, quienes atribuyen la medida a un intento de censura y limitación de la libertad de expresión dentro de la institución.
En años anteriores, miembros del coro del RCM habían interpretado durante las graduaciones piezas con contenido crítico, como la canción “Lo que le pasó a Hawaii” del artista urbano Bad Bunny, lo que generó malestar en la administración. Esta vez, se señala que las autoridades universitarias prohibieron su presentación conjunta con el coro de UPR Carolina y revisaron incluso el repertorio musical permitido para la graduación.
Los estudiantes denunciaron que esta exclusión se inscribe en un contexto más amplio de control y represalias contra quienes ejercen su derecho a expresar opiniones críticas dentro de la universidad. En un comunicado, manifestaron que este tipo de acciones recuerda a épocas represivas y cuestionaron el verdadero compromiso de las autoridades con el reglamento general estudiantil, que protege la libre manifestación de ideas y la participación en causas sociales.
El grupo de estudiantes cuestionó directamente a la presidenta de la UPR Carolina, Zayira Jordán Conde, y al rector, señalándolos por la aparente contradicción entre sus declaraciones públicas de apoyo a la libertad de expresión y las decisiones que toman en privado para acallar voces disidentes.
También vinculó la censura del coro con otras medidas que afectan a la comunidad estudiantil, como posibles aumentos en los costos de matrícula y la amenaza de eliminar exenciones que favorecen a los estudiantes. Los solicitantes destacaron la necesidad de que la administración defienda efectivamente los derechos democráticos dentro de la universidad y llamó a la organización estudiantil ante las presiones actuales.
Finalmente, los manifestantes rechazaron las acciones autoritarias de la presidenta impuesta y exigieron una respuesta clara a la crisis de gobernanza que atraviesa la UPR Carolina, subrayando que sus derechos y su voz no están negociables.

