La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) enfatizó la grave implicación que existe entre el narcotráfico y miembros del Gobierno de México, describiendo esta situación como una “conexión mortífera”. Esta declaración se produjo durante una cumbre contra las adicciones en Orlando, Florida, donde el director de la DEA reafirmó el compromiso de la agencia en enfrentar todos los ámbitos del crimen organizado.
Al referirse a esta problemática, el jefe de la DEA señaló que la agencia no solo combate a los cárteles y sus operadores directos, sino también a los funcionarios públicos que facilitan estas redes criminales. Resaltó que la alianza entre las estructuras de poder y los grupos narcotraficantes convierte a ambos en un solo ente que representa un peligro constante para la seguridad y salud pública, especialmente para los ciudadanos estadounidenses.
Esta acusación cobra relevancia tras la imputación de cargos penales contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios, hechos que la DEA había anticipado como solo el inicio de una serie de denuncias vinculadas a políticos coludidos con el narcotráfico. Para la agencia estadounidense, desmantelar esta red de corrupción es fundamental en su estrategia contra el tráfico de drogas, que abarca la persecución tanto de los distribuidores y lavadores de dinero como de los químicos que abastecen a los cárteles.

