En el sur de Madrid, un bar llamado "Una, grande y libre" se distingue por su fuerte inspiración franquista y su clientela fiel que comparte este mismo sentir. Su dueño, Chen Xiangwei, conocido como el 'Chino facha', exhibe con orgullo reconocimientos relacionados a la Fundación Francisco Franco, reflejo del culto que se ha instalado en el local hacia el dictador.

El interior del bar es un claro homenaje al régimen franquista. Las paredes están llenas de pósteres, bufandas y banderas con símbolos falangistas como el yugo y las flechas, junto a imágenes de José Antonio Primo de Rivera. En el centro del establecimiento destacan un busto de Franco y la cabeza de un toro, símbolo de identidad nacional para sus clientes.

Chen considera que durante el franquismo España estaba más unida y critica la actual situación política, señalando a los partidos como responsables de la división social. El dueño vende incluso su propio vino tinto decorado con la bandera española, un producto que identifica con su ideología y con el apodo que también utiliza con orgullo.

El bar atrae a visitantes de distintos puntos del país, incluyendo Cataluña y el País Vasco, regiones con identidades políticas habitualmente contradictorias. Chen mantiene contacto con otros locales similares que exaltan la figura de Franco, formando una red dispersa pero constante.

En lo económico, Chen advierte que la clientela enfrenta dificultades financieras que no existían en épocas pasadas, aludiendo a que antes una familia podía mantenerse con un solo sueldo y acceder a vacaciones, algo que hoy con dos ingresos es insuficiente para cubrir un alquiler. El dueño y su esposa trabajan junto a tres empleados en el nuevo local, tras perder su antiguo establecimiento cercano por un aumento del alquiler que consideraron insostenible.

El ambiente del bar también expresa abierta oposición al actual gobierno. Una clienta habitual manifiesta frecuentes críticas contra Pedro Sánchez, incluso participando en manifestaciones frente a la sede del PSOE. Chen, aunque dice haber dejado de asistir a estas concentraciones, admite que aún continúan diariamente con una asistencia reducida.