Una sesión extraordinaria en el Congreso del Estado de Chihuahua evidenció una contradicción palpable en el actuar del PAN, partido que, mientras defiende la democracia y participación ciudadana en el discurso, ha optado por decisiones legislativas que limitan esos principios. El rechazo a debate sobre la inclusión de la intervención extranjera como causa de nulidad electoral reveló falta de disposición para proteger la soberanía en procesos electorales.

El retroceso más significativo afectó la reforma destinada a implementar la elección directa de regidores, un mecanismo esperado por organizaciones civiles y académicos que buscaban fortalecer la representación municipal y reducir el control de las dirigencias partidistas. Con la eliminación de los transitorios que permitirían avanzar hacia este modelo, la mayoría legislativa frenó un cambio estructural que potenciaría la rendición de cuentas y la vinculación de los funcionarios locales con la ciudadanía.

Esta decisión implica mantener un sistema electoral donde las estructuras partidistas conservan un poder centralizado sobre los cabildos, limitando la participación efectiva de los ciudadanos en el gobierno municipal. La medida fue interpretada como una defensa del control político en detrimento de una democratización real y amplia.

En suma, lo aprobado no solo afecta la dinámica electoral, sino que refleja una visión de concentración del poder que contradice los intentos previos para abrir espacios de participación ciudadana en Chihuahua. El rechazo a discutir mayores garantías democráticas y la derogación de compromisos alcanzados en la última década marcan un paso atrás en los esfuerzos por fortalecer la voluntad popular.