Un estudio publicado en la revista científica Mindfulness derribó el mito de que la meditación requiere dedicar horas. Investigadores de la Harvard Medical School, liderados por Balachundhar Subramaniam, analizaron los electroencefalogramas de 103 personas mientras practicaban isha yoga, una técnica centrada en la observación de la respiración natural. Los resultados mostraron que los cambios neurológicos positivos comienzan a los 120 segundos de práctica, sin distinción entre expertos y principiantes.
El análisis de las ondas cerebrales reveló que en cuestión de minutos, los participantes experimentaron un aumento significativo en las ondas alfa y theta, asociadas con la relajación profunda. Simultáneamente, disminuyeron las ondas gamma y delta, vinculadas a la ansiedad y la actividad cerebral acelerada. Aunque el pico máximo de relajación se alcanza entre los 7 y 10 minutos de práctica, la transformación neurológica comienza casi de inmediato.
Subramaniam describe este fenómeno como una "alerta relajada", un estado que mantiene al cerebro completamente enfocado y tranquilo. A diferencia de sustancias que adormecen temporalmente los sentidos, esta meditación breve preserva la claridad mental necesaria para resolver problemas complejos y fomentar la creatividad.
La práctica afecta directamente la función ejecutiva del cerebro, es decir, la capacidad para gestionar pensamientos, emociones y acciones. Realizada con regularidad, coloca al individuo en control de sus impulsos, evitando reacciones impulsivas ante situaciones de alta presión. El hallazgo, reportado originalmente por The Washington Post, ofrece una barrera de entrada prácticamente nula para cuidar la salud mental: basta con destinar dos minutos diarios a esta técnica milenaria, completamente gratuita y accesible para cualquier persona.

