Investigadores del Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos identificaron una asociación entre el consumo regular de bebidas azucaradas y un mayor riesgo de cáncer de hígado. El análisis, que reunió datos de más de 1.5 millones de personas a lo largo de varios años, evidencia un vínculo particularmente fuerte con el carcinoma hepatocelular y el colangiocarcinoma intrahepático, dos formas graves de esta enfermedad.

El estudio, publicado en la revista científica ‘JAMA Network Open’, usó información detallada sobre hábitos alimenticios recogidos mediante cuestionarios y la cruzó con registros de casos de cáncer y encuestas de salud durante un seguimiento promedio de casi 18 años. Esta metodología permitió explorar de forma rigurosa cómo la ingesta de estas bebidas afecta la salud hepática a largo plazo.

Los autores destacaron que, aunque no es posible afirmar una relación directa de causalidad, los resultados contribuyen a una creciente evidencia que vincula el consumo frecuente de azúcares añadidos con daños potenciales en el hígado. Por el contrario, no se encontró una relación clara entre bebidas endulzadas con edulcorantes artificiales y estos cánceres, aunque advierten que los efectos de estos últimos aún siguen bajo evaluación.

La investigación cobra relevancia en el contexto actual, donde las enfermedades hepáticas aumentan a escala global y el consumo de refrescos y bebidas azucaradas continúa siendo alto. La Asociación Americana del Corazón también recomienda reducir su ingesta por los riesgos comprobados para la salud general.

Para disminuir la incidencia de cáncer hepático, los expertos sugieren que limitar el consumo de bebidas con azúcar podría incorporarse como una estrategia preventiva, contribuyendo a promover una alimentación más saludable y a reducir factores de riesgo modificables.