El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Yucatán alertó a los padres sobre la importancia de identificar a tiempo el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en menores. Reconoció que este trastorno se manifiesta principalmente por dificultades para mantener la atención, niveles altos de hiperactividad, impulsividad y problemas para organizar tareas cotidianas. El diagnóstico oportuno puede evitar que estos síntomas afecten el desempeño escolar, laboral y social de los niños.

El especialista Manuel Jesús Chi Jesús explicó que no toda distracción o exceso de energía en la infancia responde al TDAH, ya que algunas alteraciones atencionales pueden ser transitorias y estar relacionadas con factores emocionales o ambientales. Por ello, el IMSS promueve una valoración interdisciplinaria que comienza en las Unidades de Medicina Familiar, donde el médico familiar puede derivar a los pacientes a áreas de Trabajo Social, Psicología o Psiquiatría para un seguimiento especializado.

Entre los signos que deben alertar a los padres para buscar asesoría médica se encuentran:

  • Dificultad persistente para mantener la atención en tareas o juegos.
  • Errores frecuentes por descuido en actividades escolares o cotidianas.
  • Dificultad para organizar actividades y seguir instrucciones.
  • Pérdida recurrente de objetos y distracción ante estímulos irrelevantes.
  • Negativa o evasión para realizar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
  • Movimientos constantes, incluso en situaciones que requieren quietud.
  • Incapacidad para controlar impulsos, como correr o saltar en momentos inapropiados.
  • Dificultad para mantenerse tranquilo en actividades recreativas.
  • Hablar en exceso e interrumpir en conversaciones o juegos.
  • Dificultad para esperar turnos y tomar decisiones precipitadas.

Para orientar y atender estos casos, el IMSS en Yucatán recordó que brinda atención en sus Unidades de Medicina Familiar y áreas de Trabajo Social de lunes a viernes, en un horario amplio de atención. El seguimiento multidisciplinario garantiza estrategias personalizadas que contribuyen a un mejor control del trastorno y calidad de vida para los menores afectados.