Un jubilado de Pemex consiguió una suspensión provisional emitida por un tribunal federal que obliga a la empresa estatal a suministrarle atención médica integral y especializada. Esta medida responde a una grave pérdida auditiva bilateral que afecta su comunicación y sus actividades diarias.

La demanda surge después de que Pemex intentara trasladar al trabajador al hospital de la compañía en Poza Rica, a pesar de estar adscrito al Hospital Regional en Ciudad Madero. Este traslado representa un perjuicio debido a que el ex trabajador tiene movilidad reducida y no puede permanecer sentado por largos períodos a causa de una enfermedad psicomotora que padece desde hace años.

El afectado sufre hipoacusia bilateral desde el año 2000, consecuencia de la exposición prolongada al ruido durante su labor en una refinería de Pemex. Aunque ganó una demanda laboral en 2007 que reconoció esta discapacidad, no fue hasta 2012 que recibió sus primeros aparatos auditivos. Sin embargo, estos dispositivos se dañaron con el uso y Pemex se negó a reponerlos, pese a que ordenó que siguiera usándolos.

El abogado del jubilado explicó que el amparo federal, otorgado por el Juzgado Décimo de Distrito, requiere que Pemex dé una respuesta dentro de las 48 horas siguientes a la notificación. Esta protección anticipada busca garantizar el acceso a los tratamientos y equipos necesarios para mejorar la calidad de vida del trabajador afectado.