Las lluvias continuas en Yucatán han propiciado un aumento en la población de mosquitos más allá del conocido Aedes aegypti, vector de enfermedades como dengue y zika. Entre las especies que podrían proliferar próximamente destaca el Aedes taeniorhynchus, un mosquito que no transmite esas enfermedades pero sí puede portar el parásito Dirofilaria immitis, causante de la filaria cardíaca en perros.
Este parásito se desarrolla principalmente en el corazón de los caninos y, sin tratamiento oportuno, puede provocar la muerte del animal. También los gatos son vulnerables a esta enfermedad. Ante esta situación, se recomienda que los dueños de mascotas en Yucatán acudan a consulta veterinaria para aplicar tratamientos preventivos y evitar las picaduras de estos mosquitos que afectan la salud de los animales.
Adicionalmente, se han detectado mosquitos del género Psorophora, caracterizados por su gran tamaño y trompa robusta, adaptada para picar animales de piel gruesa como venados y caballos. Estos insectos, usualmente silvestres y poco comunes en áreas urbanas, han aparecido cerca de las zonas habitadas debido a que el viento los desplazó tras las lluvias. A pesar de su tamaño y visibilidad, estos mosquitos son sensibles a insecticidas, ya que no están acostumbrados a ellos.
Conforme el ambiente se seque, es probable que reaparezcan mosquitos comúnmente asociados con criaderos urbanos o domésticos, tales como recipientes con agua estancada, llantas o cubetas en patios. En estos sitios suelen aparecer los Aedes aegypti, albopictus y vittatus, fundamentalmente por la disponibilidad de agua donde las hembras depositan sus huevecillos.
El investigador Julián García Rejón señaló que, aunque cualquier charco podría funcionar como criadero, estos insectos prefieren lugares seguros con alimento y sin presencia de depredadores. De hecho, existen organismos naturales que consumen las larvas, motivo por el cual las hembras evalúan cuidadosamente el sitio antes de ovipositar. Este comportamiento influye en la dinámica poblacional y puede ser clave para controlar la proliferación.

