Yaco Eskenazi sorprendió a su audiencia al confesar públicamente que fue diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) a los 46 años. La revelación ocurrió durante una emisión reciente de su pódcast "Yaco y El Loco", que conduce junto a Loco Wagner. El presentador de televisión peruana relató cómo llegó al diagnóstico y cómo su entorno reaccionó ante la noticia.
Lo inusual del caso es quién detectó el trastorno primero. Eskenazi recordó que fue Wagner, su compañero de conducción y sin formación en salud mental, quien notó los signos del TDAH antes que cualquier profesional. "Yo, sin ser psiquiatra, sin ser psicólogo. Yo lo diagnostiqué inmediatamente", afirmó Wagner durante la charla. El conductor explicó que aunque los síntomas lo acompañaron desde la infancia, nunca los vinculó con una condición clínica específica.
La reacción de su madre fue marcada por la incomprensión. Eskenazi relató cómo intentó explicarle el diagnóstico, pero ella no logró entender la relevancia ni la naturaleza del trastorno. "Me dice: 'Hijito, tres letras. En mi época no existía. Tu papá tenía todo el abecedario. ¿Qué mier* me iba a preocupar yo por tus tres letras?'", contó entre risas, reflejando una brecha generacional en la percepción de los trastornos de aprendizaje y conducta.
Aunque Eskenazi no precisó si se sometió a un test formal con un especialista, explicó que una psicóloga invitada al programa describió los síntomas del TDAH y él se sintió completamente identificado con cada uno. Recordó episodios de indisciplina en el colegio, falta de concentración y dificultades académicas que ahora interpreta bajo esta nueva perspectiva. "Era todo lo que yo vivía. En verdad me doy cuenta que ha sido una condición con la que he vivido toda mi vida", concluyó.
El testimonio de Eskenazi visibiliza una realidad poco abordada: muchos adultos descubren que síntomas como la falta de atención, la impulsividad y la desorganización están asociados al TDAH, aunque durante años hayan sido interpretados como descuido o desinterés. Su caso se suma al de otras figuras públicas que hablan abiertamente sobre salud mental, impulsando un cambio en la percepción social del trastorno.

