La visita del comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, dejó en evidencia una tensión diplomática entre el gobierno mexicano y el organismo internacional. Türk documentó durante su estancia problemas estructurales en el país: desapariciones de personas sin resolver, violencia sistemática contra periodistas y defensores de derechos humanos, así como impunidad generalizada en crímenes graves.
En su mensaje final, Türk señaló que las mujeres defensoras y reporteras enfrentan riesgos agravados, especialmente cuando cuestionan al crimen organizado, la corrupción o la violencia de género. El comisionado también documentó testimonios de defensores de pueblos indígenas, ambientales, personas LGBTI+ y víctimas de prisión preventiva oficiosa, quienes describieron un precio "inimaginable" por defender derechos fundamentales.
Türk caracterizó el desafío de seguridad pública como uno de los más complejos de la sociedad mexicana. Señaló que grupos delictivos organizados operan en varias regiones del país con impacto significativo en derechos humanos. Identificó el tráfico de drogas y el flujo incesante de armas como problemas estructurales, y calificó los esfuerzos de recolección de armamento como insuficientes. El diagnóstico incluyó referencias a corrupción generalizada y fragilidad institucional en un sistema federal descentralizado.
La impunidad fue el eje transversal de las conversaciones con víctimas y sociedad civil. Türk enfatizó que el mayor reclamo es el cese de la impunidad, la ejecución de justicia efectiva y procesos de rendición de cuentas que incluyan reparación y garantías de no repetición.
El gobierno mexicano respondió mediante un comunicado que enfatizó su disposición al diálogo permanente con instancias del sistema internacional de derechos humanos, argumentando que el país mantiene colaboración invaluable con Naciones Unidas. Simultáneamente, funcionarios gubernamentales cuestionaron públicamente la capacidad de la organización multilateral para resolver conflictos planetarios, sugiriendo que la ONU resulta rebasada ante su incapacidad para contener conflictos bélicos globales.

