Hace más de seis décadas que ningún equipo ha conseguido mantener el título de campeón en la Copa Mundial de fútbol. La última selección en lograrlo fue Brasil, que tras coronarse en Suecia 1958 repitió el éxito en Chile 1962. Desde entonces, ninguna otra nación ha logrado defender con éxito el campeonato en torneos consecutivos.
Esta llamada “maldición del campeón” representa un desafío que Argentina buscará superar en la Copa del Mundo 2026, el primer Mundial organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá. Una eventual victoria argentina significaría romper un ciclo histórico en el fútbol internacional.
Solo dos selecciones lograron mantener su título: Italia ganó en 1934 y luego en 1938; Brasil repitió en 1958 y 1962. Desde esa época, todos los campeones han enfrentado dificultades para defender el trofeo en la siguiente cita mundialista, sufriendo desde derrotas en fases eliminatorias hasta incluso quedar eliminados en la fase de grupos o no clasificar.
Diversos ejemplos ilustran esta tendencia. Tras su victoria en 1994, Brasil perdió la final de 1998 ante Francia, equipo que precisamente sería eliminado en primera ronda en la siguiente edición de Corea y Japón, sin anotar goles. Argentina, campeona en 1986 con Diego Maradona, cayó en la final de 1990 frente a Alemania. Más recientemente, Francia, ganadora en 2018, perdió la final de 2022 contra Argentina en una tanda de penales.
Italia, con cuatro títulos mundiales, ejemplifica algunas de las ausencias más llamativas. Tras conquistar su último título en 2006, la “Squadra Azzurra” no logró superar las fases de grupos en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, y quedó fuera de las ediciones 2018, 2022 y 2026 por no clasificar.
Argentina, que busca su cuarto título mundial, se presenta en 2026 con la oportunidad de cambiar esta tendencia de seis décadas sin defensores exitosos del título. El recorrido será exigente, pero el equipo quiere dejar atrás la incertidumbre que ha pesado sobre los campeones vigentes desde 1962.

