Argentina encabeza el Mundial con tres victorias, pero el reciente sufrimiento contra Cabo Verde borró toda confianza excesiva. Solo un gol en el minuto 111 evitó que el vigente campeón fuera eliminado o debiera definir por penales. Ahora debe encararse a Egipto, que llega a octavos por primera vez, tras superar a Australia en la tanda de penales luego de varios empates en fase de grupos y eliminatorias.

La selección egipcia, conocida como los faraones, ha escrito un capítulo inédito en su historia futbolística con esta clasificación. Tras lograr su primera victoria en un Mundial ante Nueva Zelanda, y pasar al primer desempate, Mohamed Salah, su máximo referente, lidera al equipo a pesar de sufrir molestias físicas. La estrella egipcia jugó los 120 minutos ante Australia y convirtió su penalti con un lanzamiento tipo Panenka, describiéndolo como «el partido de una vida» y un momento histórico para su generación.

Por su parte, Argentina apuesta a mantener el impulso de su principal figura, Lionel Messi, que suma siete goles en cuatro partidos y lidera la tabla de goleadores. El entrenador Lionel Scaloni, quien cumplió 100 partidos al frente del equipo con una victoria ajustada contra Cabo Verde, busca afinar el rendimiento para evitar los tropiezos recientes. Durante su gestión, Argentina ganó un Mundial y dos Copas América, marcando una etapa fructífera.

El gran desafío para Argentina será mantener el control y elevar su nivel frente a un Egipto motivado que aspira a repetir gestas suramericanas del pasado, como las eliminaciones de Alemania o Brasil por selecciones menos favoritas. El duelo en Atlanta definirá quién avanza a cuartos, enfrentando luego al ganador del Suiza-Colombia y abriendo la posibilidad de una semifinal contra Noruega o Inglaterra.