La final del Clausura 2026 de la Liga MX entre Cruz Azul y Pumas se desarrolla en un clima de alta tensión no solo por lo deportivo, sino por la polémica en torno a la elección del árbitro para el partido de vuelta. Cruz Azul manifestó rechazo hacia la designación de Daniel Quintero Huitrón como juez principal, debido a decisiones controversiales previas que afectaron al equipo en encuentros anteriores contra Pumas.

Esta incomodidad se profundizó tras el partido de fase regular entre ambos clubes, dirigido por Quintero, que terminó empatado 2-2 y estuvo marcado por jugadas arbitrales cuestionadas, como un penal sancionado tras una falta dentro del área por parte de Willer Ditta, además de expulsiones y protestas que tensionaron el desarrollo del encuentro. Ese arbitraje ya había sido motivo de críticas públicas de periodistas deportivos, quienes consideraron que algunas decisiones favorecieron injustamente a Pumas.

Dentro de Cruz Azul existe un desconcierto general respecto a la Comisión de Árbitros y su asignación para la serie definitiva, al punto que el club analiza presentar una protesta formal dependiendo del avance de la situación en las horas previas al partido. Este contexto vuelve a traer a la luz la desconfianza hacia la labor arbitral y la percepción de favoritismos.

Por otro lado, el entorno de Pumas también experimentó una modificación en la designación arbitral durante las semifinales de ida frente a Pachuca: la Comisión sustituyó a Luis Enrique Santander por Ismael Rosario López como árbitro principal tras quejas provenientes de los universitarios sobre antecedentes recientes. Este cambio muestra que las decisiones arbitrales siguen siendo foco de controversia para ambos clubes en esta etapa crucial del torneo.