Un sismo de gran magnitud sacudió el centro de Venezuela, causando daños severos en Caracas y regiones cercanas. El movimiento telúrico, con una profundidad de sólo 13 kilómetros, generó el colapso total de varios edificios, entre ellos el emblemático residencial Petunia en Los Palos Grandes, donde equipos de rescate trabajan para encontrar sobrevivientes entre los escombros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró el temblor con una magnitud entre 7.1 y 7.5, y su epicentro se ubicó en el estado Carabobo, cerca de Morón. La intensidad y cercanía a la superficie multiplicaron su impacto, extendiendo las ondas sísmicas hasta el centro de Colombia, donde se ordenaron desalojos preventivos de oficinas por precaución.
Tras el terremoto, el Centro de Alertas de Tsunamis de EE. UU. emitió advertencias para varias islas del Caribe, incluyendo Puerto Rico, las Islas Vírgenes y el territorio neerlandés, pero luego descartó la posibilidad de un tsunami tras analizar la situación. Mientras tanto, en Venezuela se reportaron apagones generalizados, interrupción de servicios de internet y telefonía, y un clima de pánico y caos en las zonas afectadas.
Las autoridades confirmaron la caída de múltiples inmuebles no sólo en Caracas, sino también en estados vecinos como Trujillo, Miranda y Carabobo. Por su parte, el gobierno exhortó a la población a mantenerse en lugares abiertos debido a las réplicas que ya suman medio centenar, algunas de gran intensidad que podrían provocar nuevos colapsos en estructuras debilitadas.
En respuesta, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México expresó su solidaridad con Venezuela, y la Embajada en Caracas informó que hasta el momento no hay noticias de mexicanos afectados por el desastre. Las labores de rescate continúan bajo condiciones difíciles, con la esperanza de evitar más pérdidas humanas.

