El lanzamiento del álbum de cromos del Mundial 2026 ha alcanzado una magnitud insospechada, al punto que en Brasil, un país donde el fútbol tiene un estatus casi religioso, los camiones que trasladan estos productos viajan con escoltas armados para proteger la mercancía. Esta medida responde a intentos de robos dirigidos a captar un mercado paralelo, dado el enorme interés que genera el álbum de Panini cada cuatro años.

El director general de Panini en España, Lluís Torrent, confirmó que esta situación no es excepcional dentro de Brasil, donde la tradición del álbum se profundiza en cada edición mundialista. Estos tráileres circulan con seguridad reforzada para impedir que los cromos terminen en manos de delincuentes que buscan lucrar con la enorme demanda popular.

La edición de 2026 es la más grande en la historia del Mundial, al incorporar 48 selecciones participantes, lo cual incrementa exponencialmente el volumen y la variedad de cromos a coleccionar. Que un camión con esta carga sea objeto de ataque refleja la pasión y el fervor que despierta el álbum, un fenómeno que trasciende edades y conecta tanto a niños que se inician en el coleccionismo como a adultos que reviven recuerdos y retos deportivos.

Además de la singularidad y tamaño del álbum, Panini enfrentó una demanda inesperadamente alta. Torrent reconoció el desabastecimiento temporal en varios puntos de venta debido a la gran explosión del interés, pero indicó que ya se están realizando reposiciones aceleradas para responder a la demanda.

Este fenómeno se debe en parte a la capacidad del álbum para generar un ritual que trasciende las nuevas formas digitales de consumir fútbol, un recordatorio tangible y artesanal que incentiva la emoción de abrir sobres, colocar pegatinas y completar la colección. Así, la tradición no solo se mantiene, sino que reúne a múltiples generaciones en torno a un mismo juego y pasión por el fútbol.