El CD Badajoz selló su regreso a la Segunda Federación en una final de playoff llena de tensión y emoción que terminó con un empate 1-1 en Zaragoza. La alegría invadió a jugadores, cuerpo técnico y simpatizantes, dando paso a una celebración que dejó imágenes inolvidables. Entre los protagonistas inesperados de esa noche destacó un mono decorativo que, desde entonces, se ha convertido en un símbolo del éxito del equipo.

La historia del mono comenzó cuando Fran Miranda, jugador del equipo, tomó una figura decorativa en un restaurante de Zaragoza donde el plantel celebraba el ascenso. Lo que parecía un simple objeto del local se integró rápidamente en la fiesta: los futbolistas continuaron la celebración cargando con el mono, que se ganó el cariño de todos como un compañero más de la plantilla.

El club difundió en sus redes varias imágenes del mono junto a miembros importantes del equipo, como Antonio Pavón y David Calles. Éste apareció "vestido" con sombreros y joyas para las ocasiones, reforzando su presencia destacada. La figura decorativa incluso formó parte de la celebración en el Ayuntamiento de Badajoz y en la emblemática fuente ubicada en la plaza de la Constitución.

Este gesto, que empezó como una anécdota, adquirió gran popularidad entre la afición, convirtiendo al mono en un nuevo emblema que representa no solo la alegría del ascenso, sino también la unión y espíritu festivo del CD Badajoz en un día histórico para el club y su hinchada.