El Mundial de fútbol que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá dejará atrás la tradicional experiencia frente al televisor para dar paso a un consumo totalmente digitalizado, enfocado en los teléfonos inteligentes. La pantalla vertical del smartphone se convierte en el eje central desde el que millones de aficionados vivirán el torneo, desplazando al televisor como dispositivo principal.

Este cambio refleja una transformación profunda en los hábitos de consumo impulsada por las generaciones Z y Alfa, habituadas a interactuar con contenidos breves en sus teléfonos móviles y a integrar el ocio en formato digital. Un estudio reciente indica que casi dos tercios de los seguidores utilizan activamente sus dispositivos durante los 90 minutos de cada partido, lo que posiciona al «smartphone» no solo como complemento, sino como el principal canal para disfrutar el evento.

Además, la proliferación de plataformas como TikTok, que registró un aumento significativo en la audiencia de eventos deportivos en vivo, confirma que el público joven demanda microcontenidos dinámicos y adaptados a formatos verticales. En respuesta, la FIFA anunció que emitirá contenidos exclusivos de la Copa Mundial en esta red social, consolidando una estrategia que prioriza la conexión directa con el público emergente a través del móvil.

La época de la “segunda pantalla”, concepto que surgió en la década pasada para describir el uso complementario del teléfono mientras se veía el televisor, ha quedado atrás. Hoy, la competencia se centra en captar simultáneamente la atención en ambos dispositivos, con el smartphone como foco principal. Este cambio obliga a los organizadores y marcas deportivas a adaptar sus formatos y contenidos para formatos verticales, pensados desde el diseño visual hasta la duración y el estilo del material.

Desde las primeras transmisiones en blanco y negro hasta la era del 4K, el ritual de ver la Copa del Mundo alrededor de un televisor fue constante durante décadas. Sin embargo, el Mundial 2026 simboliza una ruptura en esa tradición y plantea una experiencia completamente inmersiva en dispositivos móviles, basada en la interacción y el consumo digital instantáneo.