Elon Musk confirmó planes para transformar radicalmente la red satelital Starlink, con la intención de aumentar hasta 100.000 el número de satélites en órbita y mejorar notablemente la velocidad y la latencia de la conexión. Este avance pretende consolidar la infraestructura para mejorar la conectividad global y apoyar el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial.

Según Musk, la próxima generación de satélites aumentará la capacidad de transmisión entre diez y veinte veces respecto a los modelos actuales, gracias a innovaciones tecnológicas que también permiten bajar la altitud orbital hasta aproximadamente 350 kilómetros. Reducir la altura de los satélites mejora la latencia, acercándola al límite físico del viaje de la luz en el espacio, un aspecto crucial para aplicaciones en tiempo real.

Estos satélites estarán diseñados exclusivamente para comunicaciones, facilitando acceso a internet de alta velocidad a usuarios individuales, empresas y gobiernos que opten por redes espaciales. La apuesta busca responder a la creciente demanda de conectividad rápida y estable en zonas remotas o poco atendidas por infraestructuras tradicionales.

El plan de expansión y mejora técnica se enmarca en la próxima salida a bolsa de SpaceX, que busca financiación para ampliar este segmento de negocio. La inversión en Starlink responde a la visión de Musk de que una red satelital robusta será fundamental para soportar tecnologías emergentes y nuevos modelos de comunicación a nivel mundial.