La epilepsia sigue siendo una condición poco comprendida que enfrenta un gran estigma social, lo que dificulta su tratamiento oportuno y adecuado. Médicos especializados en Guadalajara buscan aumentar la visibilidad de esta enfermedad para evitar que las crisis prolongadas deriven en daños cerebrales irreversibles o incluso en la muerte.

La titular de la Clínica de Epilepsia del Hospital Civil de Guadalajara, Melisa Chávez Castillo, alertó sobre la elevada mortalidad asociada a pacientes con epilepsia, en especial aquellos con crisis no controladas o que no siguen su tratamiento. Señaló que estos pacientes tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir fracturas, golpes, caídas y quemaduras. En niños, el riesgo de lesiones graves puede ser hasta 13 veces mayor, un dato que subraya la vulnerabilidad de los más jóvenes.

Además, explicó que aunque una de cada diez personas puede experimentar una crisis epiléptica a lo largo de su vida, sólo un pequeño porcentaje desarrolla epilepsia como enfermedad crónica. Sin embargo, para ese grupo es crucial contar con herramientas que ayuden a controlar las crisis y evitar su prolongación, lo que pone en peligro la vida.

En respuesta a esta necesidad, la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios aprobó el uso de una terapia de rescate basada en midazolam. Este tratamiento está dirigido a niñas, niños y adolescentes y permite que los padres o cuidadores apliquen el medicamento en el hogar o en el lugar donde se presente la crisis, lo cual puede prevenir complicaciones graves y fallecimientos.

Se calcula que en Jalisco aproximadamente 170 mil personas conviven con epilepsia, incluyendo a menores que enfrentan el miedo constante de sufrir una crisis. Por ello, la educación y el acceso a terapias efectivas son esenciales para reducir los riesgos asociados a esta enfermedad.