Florentino Pérez reveló su intención de permitir la entrada de inversores externos en el Real Madrid, algo inédito en los más de 120 años de historia del club. En una entrevista reciente, aseguró que su objetivo es vender una «mínima parte» de la entidad para determinar su valor real, aunque esta medida genera preocupación entre los socios debido a la posible pérdida del control exclusivo que tienen actualmente.

Este proyecto, venido gestándose durante casi dos años de manera discreta, aún no ha presentado detalles concretos ni oficiales desde su anuncio en la asamblea general de diciembre, donde Pérez prometió una propuesta de reforma societaria. En caso de ser reelegido en las próximas elecciones, adelantó que convocará una asamblea extraordinaria y un referéndum para someter la iniciativa a votación de los socios.

Esta propuesta ha generado tensiones con el candidato opositor Enrique Riquelme, quien denunció que se trata de una «privatización» del club y calificó las próximas elecciones como un referéndum sobre el futuro de la propiedad del Real Madrid. Riquelme advirtió que una posible victoria de Pérez podría convertir estos comicios en las últimas elecciones del club si se concreta la venta que plantea el actual presidente.

Riquelme pidió a los socios una movilización histórica para impedir la privatización y preservar que el club siga siendo propiedad íntegra de sus socios, argumentando que, a pesar de la gestión de Pérez, «eso no le da derecho a vender el club». Esta postura enfatiza la defensa del modelo tradicional de propiedad, basado en la participación directa de los socios en la administración y toma de decisiones.

En cuanto al aspecto legal, el Real Madrid no es una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), sino un club deportivo, lo que complica la introducción de nuevos accionistas externos bajo el esquema actual. Para superar esa barrera, Florentino Pérez estudia la posibilidad de transferir la actividad comercial a una sociedad limitada, una estrategia que ya ha probado en otros negocios, pero que todavía no ha sido detallada ni formalizada dentro del plan general.

La iniciativa de abrir la propiedad representa un cambio profundo en la gestión del club, que hasta ahora ha mantenido un modelo donde los socios controlan el patrimonio y las decisiones. Los próximos días serán decisivos para conocer cómo se desarrollará esta propuesta y qué aceptación tendrá entre la masa social del Real Madrid.