Jorge Martín vivió un momento memorable al coronar la recta principal del circuito de Mugello a una velocidad de 368,6 kilómetros por hora, estableciendo un nuevo récord en la categoría. A pesar de ser un dato relevante para la historia del motociclismo, Martín aclaró que para los pilotos esta marca no es un fin en sí misma, sino un reflejo del esfuerzo conjunto entre piloto y equipo.

En su relato, el piloto madrileño detalló la complejidad de manejar la moto a esa velocidad. Explicó que al levantar la cabeza para frenar y prepararse para la siguiente curva, el piloto pierde la protección del carenado y recibe un impacto de aire tan fuerte que provoca una breve pérdida de visión y un estado de aturdimiento, lo que hace la maniobra aún más desafiante.

Martín contó que en la vuelta en que marcó la velocidad, llevó neumáticos nuevos y se benefició de rebufos para acelerar al máximo. La recta de Mugello, con más de mil metros de longitud, exige valentía por parte de los pilotos ya que al final la desaceleración debe ser muy intensa para afrontar curvas rápidas. Tras conocer su récord, Martín expresó sorpresa y admiración por haber estado cerca de tocar los 400 kilómetros por hora.

El récord, dijo, es resultado de múltiples factores técnicos, principalmente el trabajo del equipo Aprilia en motor, aerodinámica y estabilidad. Para él, aunque es un logro importante para la fábrica, está claro que el objetivo principal al salir a pista no es superar marcas de velocidad sino competir y buscar buenos resultados en carrera.