En el cierre del encuentro entre Colombia y Portugal por el Mundial, un gol de Dávinson Sánchez fue anulado por fuera de juego, lo que generó una fuerte polémica entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados. El juez de línea alzó la bandera en el primer minuto de adición del segundo tiempo, minutos después de que Juanfer Quintero enviara un centro y Sánchez marcara de cabeza. La decisión frenó la celebración en las gradas y convirtió al árbitro en el centro del debate.
La intervención del VAR se volvió determinante para analizar la jugada desde diferentes ángulos. La revisión de las imágenes permitió esclarecer si existía una posición adelantada de Sánchez o algún jugador colombiano que influenciara la acción previa al gol. Después de evaluar esta “prueba reina”, la autoridad arbitral confirmó que la anulación estaba justificada, disipando en parte las dudas sobre la validez del gol.
Durante la primera mitad, Colombia había mostrado dominio defensivo y estuvo cerca de abrir el marcador en varias ocasiones, pero no logró concretar. El empate final, pese a las emociones y la discutida jugada, dejó a Colombia clasificada como primera en su grupo. La controversia se centró en el uso del VAR para validar jugadas complejas, una herramienta que en esta ocasión ratificó la decisión tomada en tiempo real.

