El seleccionado mexicano aprovechó su último partido amistoso para afinar detalles y demostrar su buen momento de cara al Mundial. En un estadio Nemesio Diez completamente lleno, México goleó 5-1 a Serbia con goles que reflejaron su contundencia y espíritu combativo. Más de 27 mil espectadores vibraron al ritmo de canciones como „El Son de la Negra“ y el tradicional „Cielito Lindo“, que se escuchó entre miles de celulares iluminados y un grito de aliento cambiado por un „Dale, dale, dale México“ libre de expresiones homofóbicas.

El marcador se abrió en contra tras un error defensivo de Jesús Gallardo, que terminó concediendo el gol para Serbia por medio de Petar Stanic. Sin embargo, México reaccionó rápido. Johan Vásquez marcó el primero para la selección local, seguido por un autogol de Stefan Bukinac y otro en propia puerta de Adem Advic. Raúl Jiménez amplió la ventaja con un gol cuidadoso, y Luis Chávez sentenció el encuentro con un disparo potente sobre el final, momento en el que el árbitro ya no agregó tiempo para la compensación.

El técnico Javier Aguirre utilizó este compromiso para formar una alineación muy similar a la que debutará en el Mundial frente a Sudáfrica, mostrando un equipo que combina orden defensivo y movilidad ofensiva. Destacaron figuras como Raúl Rangel, quien mostró seguridad pese a la presión; Erik Lira, aportando liderazgo en el mediocampo; y el despliegue físico de Álvaro Fidalgo, Brian Gutiérrez y Julián Quiñones, este último clave por su sacrificio y resistencia.

El ambiente fue de preparación intensa y compromiso, ya que después del partido 12 jugadores con menor participación en el campo permanecieron realizando ejercicios adicionales. Esto evidenció el enfoque de México en cumplir la promesa de Javier Aguirre de que esta selección disputará uno de sus mejores Mundiales.