El atacante mexicano Santiago Giménez siguió con atención y emoción la histórica conquista de Cruz Azul, que logró su décima estrella en la Liga MX, un logro que reverberó no solo en México sino también en Europa. Desde Italia, donde milita actualmente, Giménez se mantuvo despierto hasta la madrugada para acompañar a distancia a su equipo de origen, demostrando que el vínculo con La Máquina sigue intacto a pesar de la distancia.

La final no fue sencilla para Cruz Azul, y Giménez reconoció la tensión que generó el encuentro contra Pumas, que comenzó por delante en el marcador. Sin embargo, el equipo mostró fortaleza y logró remontar para quedarse con el campeonato, un momento que Giménez calificó como "increíble" y que llenó de alegría a este fiel aficionado de corazón azul desde la infancia.

Más allá de las emociones por el título, Giménez tuvo un sentimiento encontrado debido a la eliminación de AC Milan de la Champions League, lo que le impidió celebrar el triunfo celeste con la plenitud que deseaba. Esta situación reflejó para él una mezcla de sentimientos en una noche agridulce, dividida entre la alegría por Cruz Azul y la decepción por su equipo en Italia.

En una muestra de autocrítica, Giménez también habló sobre su rendimiento personal en los últimos meses tras su lesión, admitiendo que las críticas recibidas son justificadas debido a su irregularidad y baja producción goleadora. El delantero señaló que la exigencia es alta tanto en su club europeo como en la Selección Mexicana, con la que espera consolidarse rumbo al Mundial 2026.

Finalmente, Giménez destacó la importancia de aprovechar oportunidades cuando se presentan, enviando un mensaje de felicitación especial al plantel de Cruz Azul y en particular a Joel Huiqui, resaltando el valor de este grupo al lograr un título tan esperado.