Somos MX ha irrumpido en el panorama político mexicano con una estructura que rompe con la forma tradicional de construcción de partidos basada en liderazgos territoriales o redes sociales. En lugar de ello, su dirigencia está integrada mayoritariamente por perfiles con fuerte inserción en medios de comunicación, exfuncionarios y académicos. Esta característica abre una discusión sobre la creciente influencia del capital mediático en la política nacional.

Históricamente, los partidos mexicanos se organizaron alrededor de sectores sociales o corrientes internas bien definidas. Instituciones políticas como el PRI, el PAN o Morena construyeron su base en sindicatos, liderazgos territoriales y estructuras internas consolidadas. En cambio, Somos MX articula su presencia con figuras provenientes del Poder Judicial, exintegrantes del Instituto Nacional Electoral y antiguos dirigentes del PRD, además de periodistas, analistas y comentaristas que mantienen activa participación en grandes medios nacionales.

Este fenómeno puede interpretarse a través de la teoría del paralelismo político, que señala cómo los medios no solo reflejan divisiones políticas, sino que se convierten en actores que moldean la competencia electoral y el apoyo ciudadano. El capital mediático emerge así como un recurso equivalente, o incluso superior, al liderazgo territorial en la construcción de un proyecto partidista.

La dirigencia del partido reúne personas vinculadas a un elenco diverso de medios reconocidos en México, entre ellos El Universal, Aristegui Noticias, TV Azteca, Animal Político, Proceso y Radio Fórmula. Estas coincidencias en trayectorias reflejan la convergencia entre la esfera mediática y la política, sin que se pueda afirmar que tales medios necesariamente respalden institucional o oficialmente al partido.

Destaca especialmente la presencia de integrantes relacionados con empresas de Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios más influyentes en el sector mediático mexicano. Su asociación con Somos MX plantea cuestionamientos sobre la posible articulación entre intereses mediáticos y políticas electorales, lo que reafirma la idea de que el partido gira alrededor de una red configurada por el capital comunicativo.