El aumento en el precio del diésel agrícola se ha convertido en una amenaza directa para casi 25 mil pequeños agricultores en Tamaulipas, quienes dependen de este combustible para operar maquinaria fundamental en sus parcelas. Desde tractores hasta bombas de riego requieren del diésel para funcionar, por lo que su encarecimiento eleva de forma significativa los costos de producción.

Este impacto se siente con mayor fuerza entre los productores que trabajan superficies menores a 20 hectáreas, quienes tienen menos capacidad financiera para absorber este incremento. Muchos han tenido que suspender actividades de siembra, limitar la contratación de equipos agrícolas o reducir la compra de insumos esenciales como fertilizantes y refacciones, lo que compromete la rentabilidad y viabilidad de sus labores.

El delegado estatal de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Ángel Lara Martínez, subrayó la gravedad de la situación para estos ejidatarios pequeños, quienes suelen operar sin recursos suficientes y dependen en gran medida de las condiciones climáticas. La presión financiera y operativa afecta no solo a la producción sino también a la estabilidad económica de sus familias.

Ante este escenario, se ha solicitado la implementación urgente de planes gubernamentales que brinden apoyo económico y protección a este sector. Lara Martínez destacó que es indispensable salvaguardar a quienes sostienen la producción alimentaria del estado, garantizando que puedan seguir trabajando pese a las alzas en el costo del combustible y otros insumos.