El euro digital, una nueva forma soberana de moneda electrónica impulsada por el Banco Central Europeo (BCE) y coordinada con bancos centrales como el Banco de España, está siendo desarrollado para asegurar su funcionamiento incluso en situaciones extremas, como cortes eléctricos o ausencia de internet. Según Sergio Gorjón, directivo a cargo de la División de Innovación Financiera del Banco de España, esta moneda podría operar sin conectividad permanente gracias a un sistema offline basado en dispositivos móviles con batería.
Este proyecto nacido oficialmente en 2021 tras un primer estudio teórico en 2020, busca ofrecer una alternativa complementaria al dinero en efectivo destinada principalmente a ciudadanos y pequeños comercios, no tanto a grandes empresas o los mercados financieros. Por ello, se prevé una campaña informativa amplia para facilitar su comprensión y uso entre la población.
El desarrollo del euro digital enfrenta retos particulares que explican su lento avance. A diferencia de las más de 9.000 monedas digitales que existen en el mercado —desde criptomonedas descentralizadas como bitcoin hasta monedas digitales emitidas por bancos centrales en países como Bahamas o Nigeria—, el euro digital debe coordinarse entre los 21 países miembros de la Eurozona. Esto implica una complejidad adicional en términos legales, técnicos y de confianza pública.
Gorjón explica que la coordinación entre bancos centrales y el Banco Central Europeo mediante una mesa conjunta busca garantizar que el producto final mantenga la estabilidad y la credibilidad de la moneda. Mientras que las criptomonedas privadas pueden avanzar rápidamente, un lanzamiento soberano debe ser cauteloso por su impacto en la economía y el sistema monetario.
El calendario depende ahora de una decisión política a nivel europeo. Si los colegisladores aprueban el reglamento del euro digital antes de fin de año, el Banco Central Europeo y los bancos nacionales podrían impulsarlo formalmente, apuntando a su emisión y uso generalizado para 2029 o 2030.

