El Rocío volvió a vivir la solemnidad del Corpus Christi mediante una misa seguida de una procesión con el Santísimo por las inmediaciones del Santuario, en un ambiente recogido y de respeto que contrasta con otras festividades multitudinarias de la zona.
Tras la celebración eucarística, celebrada a primera hora, el Santísimo salió bajo palio para recorrer la aldea, con la asistencia de numerosos fieles, entre ellos niños que recibieron su primera comunión este año. A lo largo del itinerario, varias casas y terrazas exhibieron altares decorados y elementos dedicados a la Virgen del Rocío, evidenciando la estrecha colaboración de los vecinos.
La Hermandad Matriz destaca que el éxito y continuidad de esta celebración se deben, en gran parte, a la implicación de catequistas y habitantes, quienes han ayudado a mantener viva una tradición que, aunque se interrumpió en años anteriores, ahora ha vuelto a cobrar fuerza en la jornada del Corpus. Además, esta misma procesión tiene una versión también en la festividad del Rocío Chico, el 19 de agosto.
Este acto representa una expresión profunda y recogida de fe en El Rocío, diferenciándose por su carácter más íntimo frente a otras manifestaciones religiosas del lugar, y contribuye a fortalecer la identidad y la vida comunitaria de la aldea marismeña.

