La inflación anual en México se situó en 4.11% durante mayo, mostrando una ligera reducción frente al 4.22% registrado el mismo mes del año anterior. Esta moderación se explica en gran parte por una baja quincenal en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de 0.16%, atribuida principalmente al inicio del programa de tarifas eléctricas de temporada cálida en diversas ciudades del país.

El componente no subyacente, formado por productos agropecuarios y energéticos, presentó una caída destacada del 1.14% en la primera quincena de mayo. En particular, las tarifas eléctricas disminuyeron casi 18%, impulsadas por subsidios aplicados en estados como Sonora y Sinaloa, que registraron las mayores reducciones quincenales en precios. Esto alivió la presión inflacionaria general, aunque el índice subyacente, que mide productos y servicios con precios más estables, aumentó 4.22% anual.

A pesar de este descenso en la electricidad, varios productos básicos continúan aumentando y afectan el presupuesto de los hogares. El jitomate, por ejemplo, subió 5.39% en solo quince días, convirtiéndose en el artículo con mayor incidencia inflacionaria al alza. Además, el gas doméstico LP, la tortilla y alimentos procesados para consumo fuera del hogar registraron incrementos relevantes. El gas aumentó 1.81%, mientras que los precios en loncherías, fondas y taquerías crecieron ligeramente, reflejando un encarecimiento del consumo fuera de casa.

En contraste, algunos productos agrícolas mostraron desplomes significativos: el tomate verde bajó más de 18%, el pepino cayó cerca de 22%, el chile serrano disminuyó 11% y el limón retrocedió casi 10%. El huevo también registró una ligera baja, lo que contribuyó a contener parcialmente la inflación.

En el ámbito regional, ciertas entidades superaron la inflación nacional promedio. Estados como Hidalgo, Estado de México y Jalisco destacaron por presentar las alzas más pronunciadas en precios, lo que indica que la variabilidad inflacionaria no es homogénea y depende de factores locales.