El marketing ha dejado de basarse exclusivamente en la creatividad o en campañas masivas para enfrentar un nuevo escenario donde la inteligencia artificial (IA) y el análisis de datos cobran protagonismo. La clave para las marcas ya no es la mera acumulación de información, sino la capacidad para interpretarla y aplicarla eficazmente en sus estrategias comerciales.
Expertos reunidos en el Congreso Nacional de Mercadotecnia 2026 coincidieron en que la IA se ha convertido en una fuente masiva de datos que requiere herramientas adecuadas, personal capacitado y objetivos claros para evitar la sobrecarga de métricas que no aportan valor real. Así, la selección de información relevante y la formulación de las preguntas correctas son esenciales para traducir esos datos en acciones concretas.
El debate también subrayó la tensión entre datos y creatividad. Aunque las métricas son indispensables para comprender resultados pasados, analizar en exceso puede paralizar la toma de decisiones, fenómeno conocido como “analysis paralysis”. Las marcas deben dirigir sus esfuerzos a objetivos específicos, conscientes de que los datos no pueden predecir con certeza eventos futuros o reacciones emocionales del público.
Además, el uso del contexto histórico junto con la intuición y la lectura del entorno cultural resulta fundamental para enfrentar fenómenos imprevisibles, como eventos masivos o tendencias virales. Por ejemplo, en la anticipación al Mundial de 2026, se advirtió que ningún tablero de datos puede captar completamente el impacto sentimental y cultural que tendrá el torneo en mercados como México, Estados Unidos y Canadá.
En estos casos, las marcas deben apostar por un monitoreo constante de las conversaciones digitales y por identificar oportunidades que van más allá de las cifras convencionales, equilibrando datos duros y sensibilidad social para adaptarse con rapidez y eficacia.

