Un dron ruso se estrelló contra un bloque de departamentos en la ciudad rumana de Galați, cercana a la frontera con Ucrania, causando un incendio y lesiones leves a dos personas. El incidente ocurrió mientras Rusia atacaba infraestructuras ucranianas en la zona, lo que ha generado una fuerte condena internacional.
Las autoridades rumanas detectaron la entrada del dron en su espacio aéreo mediante radares y rápidamente evacuaron el edificio afectado. La repercusión del ataque llevó a la convocatoria del embajador ruso para que rindiera explicaciones sobre lo ocurrido. La ministra de Asuntos Exteriores de Rumania anunció que se comunicarán medidas diplomáticas y sanciones a nivel europeo en respuesta a esta acción.
La Alianza Atlántica calificó el incidente como una muestra de la “imprudencia” rusa y aseguró que continuará reforzando sus defensas, especialmente contra amenazas como los drones. Su secretario general, Mark Rutte, mantuvo contacto constante con las autoridades rumanas.
El presidente de Moldavia expresó su condena hacia la agresión y manifestó solidaridad con Rumania, subrayando que Rusia representa un peligro regional. Por su parte, representantes de la Unión Europea también rechazaron enérgicamente el ataque. La presidenta de la Comisión Europea señaló que Rusia cruzó una nueva línea al impactar con este dron en territorio de la Unión, y el ministro francés de Relaciones Exteriores calificó el ataque como un acto irresponsable contra un país miembro de la OTAN.

